Más de 3.500 niños y jóvenes empaquetadores y carriteros son diariamente explotados en las cadenas de supermercados de Paraguay. Sus derechos laborales –con la complicidad del Estado– son arrojados a los carritos, repletos de las multimillonarias ganancias de los supermercadistas. Una injusticia que se repiten en uno de las países más pobres de América