Su forma es parecida a la de un huevo, como podemos observar en la imagen superior, en la que podemos ver también sus dos satélites. Dado que se descubrió en Navidad, fue llamado Santa durante un tiempo hasta que al final se le puso el nombre de Haumea. El planeta, más allá de su extrañeza, podría dar pistas a los astrónomos sobre colisiones estelares y la formación del Cinturón de Kuiper más allá de la órbita de Neptuno.